¿Qué lleva a a fondos y entidades especializadas en
biotecnología y ciencias de la vida como
Ysios Capital,
Caixa Capital Risc o
Johnson & Johnson Innovation a invertir 11,5 millones en una start-up de nueva creación,
Aelix Therapeutics, con un proyecto de
vacuna contra el
sida?
Pues, entre otras cosas, a la "excelencia científica" de su equipo, en el que están tres referentes mundiales en el combate contra el
VIH, como son el investigador
Christian Brander y dos eminencias en la investigación contra esta dolencia, los doctores
Bonaventura Clotet y
Josep Maria Gatell. El primero es investigador
ICREA en
IrsiCaixa, de la que es director el responsable de la Unidad de VIH del
Hospital Universitario Germans Trias i Pujol. Gatell, por su parte, es el responsable del
Servicio de Enfermedades Infecciosas y Sida del Hospital Clínic de Barcelona. El otro fundador es
Jordi Naval, una persona con gran experiencia en el desarrollo de
biotecnológicas y director de la
Fundació Bosch i Gimpera.
La nueva compañía surge del programa
Hivacat, un consorcio público-privado liderado por IrsiCaixa y el Servicio de Enfermedades Infecciosas y Sida del Hospital Clínic, además de la farmacéutica
Esteve, creado en su día para el desarrollo de tratamientos contra el VIH. Con los recursos, Aelix podrá realizar la validación clínica de una vacuna terapéutica contra el sida con un
enfoque innovador, el
inmunógeno HTI, desarollado en el marco de Hivacat.
El tratamiento tiene un enfoque innovador porque se ha diseñado para provocar una respuesta del
sistema inmunitario similar a la que se produce de forma espontánea en algunas personas portadoras del virus que logran mantener la infección controlada sin necesidad de
medicamentos retrovirales. La vacuna provoca una potente respuesta inmunitaria mediante la cual las células T del sistema inmunitario reconocen las células infectadas por el virus y las eliminan.
La vacuna se ha diseñado a partir de los datos de más de 1.000 pacientes infectados. Se identificaron las dianas de respuesta inmunitaria celular de los pacientes que pueden controlar el
virus por ellos mismos. Luego se diseñó una secuencia de
ADN que cubría dichas dianas. Esta secuencia se insertó en un vector de ADN y en un vector viral (MVA). Los datos preclínicos muestran "una respuesta inmunitaria excelente en términos de intensidad, amplitud y focalización en modelos animales".
El tratamiento representa "un gran avance y un claro cambio de rumbo respecto a las investigaciones llevadas a cabo hasta la fecha". En los últimos años se ha detectado cierta estabilización en el número de nuevos casos de sidas en Europa Occidental, debido en parte a la existencia de medicamentos retrovirales que permiten cronificar la enfermedad. Pero tienen una
elevada toxicidad a largo plazo, por lo que resulta esencial la investigación de nuevas terapias que permitan interrumpir la medicación de por vida.
La compañía espera llevar a cabo los
ensayos clínicos de fase I a finales de este año y podría alcanzar la fase III y la fase de producción en un plazo de entre 8 y 10 años, según Jordi Naval. En ese momento lo habitual es cerrar una alianza con una farmacéutica global, agrega.
Además de los nuevos inversores y sus fundadores, participan de forma directa o indirecta en la nueva compañía las entidades públicas y privadas de Hivacat, como la
Obra Social de La Caixa, la
Fundació Clínic o la
Generalitat.