Aun siendo
pequeños en comparación con las necesidades, los recursos destinados a
investigar enfermedades raras han crecido de forma sustancial en la última
década.
Según el
estudio 'Venture Funding of Therapeutic Innovation' de estadounidense
Biotechnology Industry Organization (Bio), entre
el 2004 y el 2013, se produjo un incremento de recursos invertidos en
enfermedades raras hasta alcanzar 500 millones de dólares al año al final del
periodo. La mayor parte de los fondos se dirigieron a fases clínicas de los
fármacos y los tratamientos, según el mismo estudio.
En todo caso,
existen unos 7.000 tipos de enfermedades raras que afectan a unos 30 millones
de personas solo en EEUU. Apenas se han aprobado hasta la fecha unas 350
terapias, lo que significa que hay miles de dolencias de este tipo sin ningún
tipo de tratamiento ni de cura hasta ahora.
Las enfermedades raras son aquellas que tienen una incidencia baja en la población. En concreto, afectan a menos de cinco de cada 10.000 habitantes, según la Federación Española de Enfermedades Raras (Feder). En todo caso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que afectan a alrededor del 7% de la población mundial.
Las enfermedades raras son aquellas que tienen una incidencia baja en la población. En concreto, afectan a menos de cinco de cada 10.000 habitantes, según la Federación Española de Enfermedades Raras (Feder). En todo caso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que afectan a alrededor del 7% de la población mundial.
El informe de Bio afirma que durante el mismo periodo, el 78% de la inversión hacia la investigación (I+D) de nuevos fármacos. En paralelo a una mayor atracción por enfermedades raras, registraron importantes descensos los recursos destinados a dolencias que afectan a gran número de personas, como es el caso de la diabetes, con un descenso del 81%; la psiquiatría, con una caída del 56%, las enfermedades gastrointestinales (-49%), las repiratorias (-41%) y las cardiovasculares (-33%).

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